Gloria al Bravo Pueblo.

Colombia es el país del absurdo, del todo al revés. Acá primero se debe opinar sobre lo externo, señalar al otro, porque en esa mezcla nefasta de soberbia nacionalista e indiferencia somos incapaces de vernos al espejo y reconocer nuestra propia miseria. En Colombia si se dice muy duro que sólo desde la firma del acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC-EP han asesinado a más de un centenar de líderes sociales, salta una horda energúmena a reclamar en mayúscula sostenida una opinión sobre Venezuela, y no es que este mal la exigencia, lo cierto es que esta choca brutalmente con ese silencio cómplice que obvia nuestras propias desgracias. Decidí pues empezar opinando por la paja en el ojo ajeno, además de considerarlo necesario, también para poder hablar de la viga en el propio sin requerimientos de este tipo en el futuro:
Lo que está pasando en Venezuela es extremadamente grave. Económicamente hablando la situación es más que preocupante. Venezuela no desarrolló la estructura técnica ni logística para vender lo que necesitan vender. Hicieron un negocio con China en el 2015 en el que este país le desembolsaba US$29.000 millones (cifra superior a los préstamos conjuntos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo) y ellos pagaban con crudo, en ese entonces a un precio significativamente más alto que el de ahora. Con la caída de los precios, para pagar esa deuda, Venezuela tiene que darles muchísimo más petróleo del previsto. Así, China se está llevando todo el crudo que Venezuela con su limitada capacidad técnica puede extraer. Como si fuera poco, los vecinos la mayoría de los demás bienes y servicios los compran porque su modelo está basado exclusivamente en la extracción de crudo, no se desarrolló una economía agraria ni comercial sólida que les permitiera subsistir por sí mismos. Así las cosas, a pesar de tener una reserva petrolera para los próximos 400 años no tienen capacidad para extraerla por lo que a su vez no tienen como solicitar más inversiones que les represente la liquidez que necesitan en este momento. Apostaron todo el juego a la partida del petróleo sin prever (¿o tal vez si?) que a los que no les gusta la soberanía y la dignidad iban a presionar hasta el cansancio para hacer caer en picada el valor del crudo. Y así estamos.
Esto por un lado, por el otro, la derecha vergonzante ha arreciado en su arremetida, ha utilizado las tácticas más indecorosas, irresponsables y sangrientas para desestabilizar al gobierno y este ha cometido innumerables errores políticos en el manejo de la situación. Yo de verdad no le veo el sentido a seguir llamándonos a engaños. De nosotros los que nos consideramos de izquierda me molesta ese descaro solapado y cómodo, esa falta de crítica y de autocrítica, de carácter, del sentido de la responsabilidad, porque cuando estaba en plena primavera la revolución Bolivariana todos sacábamos pecho y felices éramos opinando sobre ese país, pero ahora que llega el invierno decimos “no, es que lo que nos debe importar es Colombia”. A nosotros sí que nos debe importar Venezuela y sí que como izquierda debemos mirar hacia allá, para defender sus aciertos, para aprender de sus errores, pero sobre todo para aceptar que algo anda mal, porque solucionar un problema requiere primero reconocer que existe, formular un diagnóstico y buscar una salida. Nadie nunca se curó de ninguna enfermedad sin antes saber cual era.
¿Qué si entonces quiero que vuelvan los Ramos Allup, las Tintori, las Machado y los Capriles? NO, no quiero que vuelvan a concentrar el petróleo las mismas cinco familias de siempre, no quiero la miseria y la exclusión, no quiero que regrese a Venezuela la opulencia para los menos y la pobreza para los más. No quiero que se vaya por una barranca una revolución que llenó de esperanza y dignidad a Latinoamérica y al mundo entero, que entregó 1.500.000 de casas subsidiadas por el gobierno a los que nada tenían, que por medio de sus Misiones “Milagro y Sonrisa” atendió en salud a miles y miles de venezolanos, que asignó el 6% de su PIB a educación, que alfabetizó a 1.482.000 ciudadanos y que construyó 42 universidades al servicio del pueblo.

Creo que desde la izquierda los que puedan deben poner el debate en otros términos, en unos que le permitan al gobierno subsanar sus errores y devolverle la gloria al bravo pueblo venezolano. Empecemos por admitir que hay exabruptos a los que no podemos seguir asistiendo en silencio y que debemos prescindir de esa doble moral que tanto le criticamos al colombiano promedio. Dedicar un minuto a la reflexión sobre Venezuela no quita que podamos invertir todo el día en pensarnos nuestros problemas.  A Venezuela le debemos, entre muchas otras cosas, haber impulsado desde todos los frentes el proceso de paz, toda Colombia, pero sobre todo la izquierda, debe corresponder a este gesto con honestidad y decoro.

Dicho esto y dejando en claro que es importante opinar y actuar sobre los otros, espero ahora sí poder decir tranquilamente lo que pienso sobre esta casa, porque si la del vecino está desordenada la nuestra está en ruinas.

Advertisements

6 thoughts on “Gloria al Bravo Pueblo.

  1. Cristina,
    Gracias por la columna
    Creo que el análisis y la creatividad para proponer caminos y alivio a la situación en Venezuela se complejiza cuando se tiene en cuenta la profunda corrupción que se ha incrustado en la elite militar y las malas costumbres de quienes han convertido en su modo de vida desfalcar al Estado

    Liked by 1 person

  2. Es muy discutible aquello que consideras una revolución porque contradice todo lo que han sido las verdaderas revoluciones a nivel mundial. Con esto digo que lo que se hizo fue cambiar una élite por otra, dejando intacta la estructura social y a eso si que no se le puede llamar revolución!

    Like

  3. Muy buena columna, hay que agregar que el tema no es sólo económico, hay un componente social que ya Reboso límites, pues el descontento es mayor por la participación militar en todo, la gente está hastiada de que pa todo están los militares y ver la corrupción campante, la delincuencia galopante y la escasez impresionante hacen q los ánimos estén muy exasperados.

    Liked by 1 person

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s